jueves, 20 de marzo de 2014

Largo camino a la nada

En el río del olvido no hay contracorriente, las almas, como cuerpos sin vida, flotan sutilmente rumbo fijo a la negrura del mar sin nombre. Allí, se funden con el vacío para no retornar jamás, tras un largo viaje sin interrogantes, sin pasiones, sin sentidos. La ribera es fría y oscura, la vida allí no tiene lugar... ni la muerte, ni la duda. Pero entre los horrores de sus profundas y abismales aguas, se encuentra una paz soberana, la cual vindica el lecho de muerte de cada triste mortal, ahogando los miedos de una vida pasada. Allí nada es humano, ni si quiera el inerte destino del mar sin nombre puede ser comparado con un final remotamente humano. El premio trascendental para el baile de unas ánimas que no supieron entender su música, pero allí todo es gozo y pena, en el mar sin nombre no hay pasado, ni futuro, no hay risas, ni llanto, ni pena.

Autor: © Javier Hill Blly

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